Por Ángela Posada-Swafford.

Día 4 – Serranilla, a bordo ARC Roncador, Septiembre 21

 

La ciencia es una amante difícil. Hoy, el profesor de la Universidad Nacional sede Caribe Néstor Campos y su estudiante de doctorado Andrés Merchán lo experimentaron de primera mano.

Traían una draga cuya función era sacar bocados del fondo marino, que luego subían a bordo para espulgar la arena en busca de hasta las criaturas más diáfanas y diminutas. Los primeros lances fueron pan comido, y objeto de foto y high-fives. Pero esta tarde, la draga se perdió en el mar. Simplemente se soltó del gancho de alguna manera.

Plan B consistió en no dejarse desilusionar demasiado, lanzar una draga mucho más pequeña, y seguir arremetiendo, esta vez a una profundidad mucho menor, gracias a la buena onda desplegada por los tripulantes del ARC Roncador. Hacer un inventario de los organismos que pueblan el bentos, o lecho marino, es parte importante en este esfuerzo por saber que hay dónde, qué es qué y dónde está qué en estos remotos cayos colombianos de disputada geografía.

La lluvia y la brisa se han puesto de acuerdo con la carpa y las palmeras para formar una orquesta de jazz durante las noches.